Folia Humanística Número 11. - febrero-marzo 2019
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Los problemas morales de Woody Allen
Francesc Borrell Carrió
Profesor titular de la Facultat de Medicina de la Universitat de Barcelona. Médico de Familia. Institut Català de la Salud.

Resumen:

Woody Allen consigue guiones con tres niveles de lectura: una estructura trágica en la que el espectador cree ir por delante de los infortunios que previsiblemente acontecerán a los protagonistas, un guión “de superficie”, apto para todos los públicos, en los que el Bien y el Mal luchan por hacerse suyo un des tino ineluctable, y una reflexión estrictamente filosófica, que en el caso de Irrational Man se establece entre el utilitarismo moral y el emocionalismo.
 
Palabras clave: Utilitarismo, emocionalismo, Woody Allen, Irrational Man.



Abstract:WOODY ALLEN ’ S MORAL PROBLEMS
 
Woody Allen usually writes scripts with three reading levels: a tragic structure in which the viewer believes to be ahead of the misfortunes that befall protagonists, a "surface" plot, suitable for all audiences, where the good and the evil are fighting to say the last word, and a philosophical reflection, in our case (Irrational Man) being established between the moral utilitarianism and emotionalism.
 
Keywords: Utilitarism, emotionalism, Woody Allen, Irrational Man .



Artículo recibido: 15 diciembre 2015; aceptado: 28 diciembre 2015.

Irrational Man no esMatch Point, ni por guión ni por ritmo ni por desenlace. Sin embargo ambas películas -de la factoría Allen- tienen en común la viva reflexión del deber moral. Tras un thriller bien hilvanado  que permite satisfacer la mirada anecdótica, ambas películas inquietan por el eco que despiertan en nosotros las decisiones imperfectas.
 
En el caso de Match Point, (para mí la mejor película de Allen) un convincente Rhys Meyers se debate entre una pasión visceral y un amor de conveniencia, pero amor. ¿Acaso todos los amores merecen una Sonata? En un momento clave tiene que decidir si renuncia a un futuro regalado o ser consecuente con sus actos… y vence la conveniencia, el amor en minúsculas, el amor de sonatina. Pero para ello tiene que acometer un horrible doble, (¿o triple?), crimen que a la postre quedará impune. Impune, sí, pero a costa de un poso de remordimiento indeleble. El azar muchas veces ayuda a la maldad, podría ser el subtítulo de la película… El ser humano no tiene clara vocación de maldad, pero su interés egoísta prevalece sobre los valores morales. El ser humano se interesa por muchas cosas, si, sobre todo por las suyas…
 
Irrational Man lo encarna un desangelado Joaquin Phoenix que encuentra el impulso de vivir en el propósito de realizar un crimen, un crimen propedéutico, higiénico, si se quiere, que en puro cálculo utilitarista producirá más felicidad a los humanos que dolor. ¿Acaso ustedes no harían algo similar?... pongamos que se encontraran con Adolf Hitler en su tierna juventud, pintando una acuarela al borde de un precipicio, y como quien no quiere la cosa lo empujaran ligera pero suficientemente para que se precipitara al vacío él, sus pinturas y la Segunda guerra mundial….  ¿No deberían declararles benefactores de la Humanidad?
 
El protagonista no tiene escrúpulos morales, o, para decirlo en positivo: es valiente. Sin embargo no se librará del peso de su acto: nada sale gratis en el mundo Allen. El azar que condujo la pelota de Match Point a la red… ¿supondrá ahora la caída o la exculpación del protagonista? Allen usa un pequeño truco para hacernos creer que sucederá lo segundo: la voz en off del narrador… Pero analicen bien como se suceden las voces narradoras… (No diré mas al respecto, es un pequeño juego al que le invito).
 
En fin, no vamos a “spoilear” la película, faltaría mas, pues nuestra intención es otra: resaltar el guión moral subyacente al Thriller. Lo que Allen dice sin declamar. Y nuevamente como idea de fondo su protagonista, este profesor de filosofía encarnado por Phoenix, sigue el mismo impulso que el protagonista de Match Point: ante todo mis intereses. ¡Y por si fuera poco enseña ética a jóvenes puros y angelicales!

Haidt puso de moda el término de intuición moral para apelar a esta certeza “sentida en lo mas hondo” de que un acto es condenable aunque no podamos argumentarlo. Ponía como ejemplo la alegre cópula de dos hermanos –aclaremos, él y ella mayores de edad y armados con preservativos-,  y la reacción airada de todas las mentes bien-pensantes a las que se les pedía un juicio moral. De la misma manera la encantadora Emma Stone, la novia de Phoenix en Irrational Man,  tiene la convicción de que su venerado profesor no ha actuado del todo bien con su particular “solución final”. No ha matado a Hitler, pero sí a una persona mala que podría ser buena, vaya, una persona como usted o como yo, con sus claros y sus grises.
 
¿Sería posible para usted o para mí mantener un amor con un/a asesino/a? Hay aquí una opción vital  que tiene algo que ver con la estrategia de inversión: invertimos en una querencia y asumimos que la persona amada se nos desvela con el tiempo en facetas insospechadas y algunas no forzosamente amables. Pero ocurre  que ya es tarde para volver atrás y decidimos… dormir con un asesino, no sin antes convencernos de su buen corazón.
 
Allen no podía dejar así la trama, tenía que confrontar de manera mas violenta a su protagonista con la consecuencia de sus actos. Y conduce la historia  a un punto en que el viejo profesor tiene que escoger entre sus principios o su libertad… Escoge su libertad, aunque sea cometiendo otras fechorías, en el más puro estilo “banalidad del mal”. Sin atisbos de remordimientos o escrúpulos morales. Y en paralelo a Match Point será el azar quien decidirá si la pelota entra o no entra, si hay punto o falta.
 
¿Sabía Allen –cuando escribía el guión- que el debate entre utilitarismo e intuicionismo moral está en boga? Lo supongo, o al menos concedamos que dar en la diana de esta polémica estrictamente de filosofía ética  con un Thriller “apto para casi todos”, tiene mérito. Y si tuviéramos que apostar con cual visión se queda, deberíamos conceder que con la intuicionista, porque al final nos muestra un mundo donde las decisiones se toman con el estómago. Sus  personajes están condenados a su destino como en la antigua Grecia, pero si el héroe clásico se hacía mas humano con su muerte, en el mundo Allen los seres humanos somos “demasiado humanos”, y en esta demasía extraviamos lo poco humano que nos queda…
 



Cómo citar este artículo:

Borrell Carrió, F., “Los problemas morales de Woody Allen”, en Folia Humanística, 2016; 2: 79-82. Doi: http://dox.doi.org/10.30860/0012.



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